Notas sobre Muriel Rukeyser y “Une Saison en enfer”

el

El pasado viernes tuvimos la oportunidad de asistir a la presentación de la octava serie de Lost & Found: The CUNY Poetics Document Initiative. Para quien no lo conozca, se trata de un maravilloso artefacto que conjuga literatura, archivos y obsesiones particulares de los diferentes editores. Editados en conjuntos de cinco o seis plaquettes, las series de Lost & Found compilan escritos efímeros de poetas o escritores, trabajos representativos que no habían sido rescatados del archivo o trabajos más desconocidos que sin embargo aportan valiosas claves relacionadas con la poética de esos autores. Las series fueron fundadas por nuestro admirado Ammiel Alcalay en 2010, quien recibió el 2017 un American Book Award por este proyecto.

El viernes, como digo, escuchamos a los editores de esta octava serie presentar sus proyectos y ediciones en torno a Julio Cortázar (Olivia Loksing Moy Marco Ramírez Rojas), Diane di Prima (Iris Cushing), Muriel Rukeyser (Chris Clarke), Mary Norbert Korte (Mary Catherine Kinniburgh) y Pedro Pietri (Rojo Robles), además de contar con el propio Alcalay, que junto a Michelle Yom presentó las ediciones del Memorial Scrapbook & Sessionography dedicadas a Cecil Taylor.

 

IMG_5798

Aún fascinada por la lectura de la serie completa, me resulta inevitable no escribir unas notas sobre el cuaderno dedicado a Muriel Rukeyser y a su traducción de Rimbaud. Chris Clarke narra en su impecable introducción cómo Mary Catherine Kinniburgh llamó su atención sobre la existencia de dos carpetas que contenían borradores de traducciones pertenecientes a Muriel Rukeyser. Resultaron ser dos traducciones parciales y diferentes de Une Saison en enfer, de Arthur Rimbaud, y traducciones sueltas de “Voyelles” y “Les Chercheuses de poux”.  Las traducciones no estaban datadas, pero Clarke descubrió (insisto en que merece la pena leer la introducción de Clarke con detenimiento para disfrutar con él cada pequeño descubrimiento archivístico) que una traducción de “Voyelles” había sido publicada en la traducción que Jay Leyda hizo del libro de Sergei Eisenstein The Film Sense, en 1942. En un principio, esto llevó a Clarke a pensar que Rukeyser trabajó en estas traducciones en torno a ese año, lo que la situaría entre la traducción del libro de Rimbaud que realizó el poeta Delmore Schwartz en 1939 para New Drections (una traducción polémica, cuanto menos, cf. esta entrevista con Kenneth Rexroth) y la de Louise Varese, también para New Directions, en 1945 (y mi favorita hasta la fecha, si se me permite la intromisión). Sin embargo, después de cotejar otras versiones que Clarke encontró en la Library of Congress, además de su correspondencia y otras traducciones que Rukeyser realizó en torno a esa misma fecha (pp. 9-11 de la introducción), el editor es capaz de datar como fecha de la traducción el otoño de 1931 o la primavera de 1932, así como una revisión de estas traducciones realizada dos años después (1933-34). Además de ofrecer y argumentar una datación concreta y fiable, Clarke comparte dos descubrimientos más: primero, que los problemas que presenta la paginación de la traductora no son tales: se trata, de hecho, de su propia manera de relacionarse con los textos originales. Rukeyser tradujo dos veces cada poema original, “either to give the recipient a choice as to which what they should stand, or else to demonstrate the dificulta of their translation” (p.11); y segundo, que fue la propia Rukeyser quien entregó la versión revisada de “Voyelles” a Jay Leda (p. 12).

El cuaderno editado por Chris Clarke es una muestra excepcional de cómo reflejar el trabajo de traducción poética de una traductora, editora y autora fascinante por su concepción de los modos de hacer y crear. La propia Muriel Rukeyser, en The life of Poetry (Paris Press, 1949) habla de la traducción y la edición como procedimientos inseparables de su faceta como autora. Sus traducciones son una muestra de la lucha desnuda entre traductor y texto, entre posibilidad e imposibilidad. Ella misma, en el prólogo a su traducción de Octavio Paz (Indiana University Press, 1963) afirma que el traductor “is only a degree of the reader”. En esta edición de las diferentes versiones de su traducción de Rimbaud podemos seguir el tortuoso –y fascinante– proceso mediante el que ella intenta trazar un puente inexistente entre una lengua y otra (o mejor, entre Rimbaud y cualquier otra lengua). Esto queda especialmente patente en su tratamiento de la puntuación (“punctuation is biological”, p. 3) y su concepción del ritmo. Sirviéndose de la puntuación para reflejar los modos ansiosos y alucinatorios del autor francés, es en esas marcas de tiempo (las que están y las que no están) donde creo que mejor se refleja la lucha continua a la que me refería más arriba. (De que su puntuación fue objeto de varias y difíciles discusiones deja constancia el hecho de que hiciera imprimir un sello con el que imprimir al final de sus manuscritos la siguiente leyenda: “PLEASE BELIEVE THE PUNCTUATION”, reproducido por Clarke en p. 3).

La recuperación, edición y comentario de estos borradores refleja el alma del proyecto Lost & Found. A la vez que nos provee con textos que de otro modo habrían seguido olvidados en cajas numeradas en el sótano de la biblioteca, consigue llamar la atención sobre la figura de Muriel Rukeyser, cuyo concepto de la traducción poética merece mucha más atención que la que ha tenido hasta ahora. Gracias a Chris Clarke por obligarnos a recordarla.

 

IMG_5799

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s